Por ahí de los años 50, en la Ciudad de México, así como en las zonas conurbadas, se inició la construcción de varios conjuntos de unidades habitacionales, las cuales, según su concepción, serían símbolo de progreso y cuyas viviendas estarían exclusivamente al alcance de la clase media trabajadora, señala puntoporpunto.com.
En un principio, todo era como se había planeado; sin embargo, conforme fue pasando el tiempo, las cosas cambiaron; las ciudades se urbanizaron en su totalidad y aquellos complejos habitacionales perdieron la categoría.
En la actualidad, se siguen construyendo miles y miles de unidades, sobretodo a las afueras del Distrito Federal; muchos de estos son extremadamente grandes y que por ofrecer varias ofertas de vivienda, resultan ser complejos sobre poblados, lo que origina problemas en su funcionamiento e incluso se han vuelto caóticos.
Este tipo de viviendas, por lo regular, carecen de mantenimiento y no se les hace ningún tipo de mejoras conforme pasa el tiempo; los servicios, ante tanta gente, resultan ser escasos y por tanto, la calidad de vida de aquellas personas que están ahí por necesidad, en la mayoría de los casos, no es la óptima.
Ante esta problemática, en 2010 surgió en el una Institución de Asistencia Privada (IAP), denominada Fundación Hogares, la cual promueve el acceso a que cualquier persona tenga acceso a un techo digno para toda su familia , haciendo que el entorno en el que habitan tengan las mejores condiciones, forjadas en gran parte por la participación cívica, indica infonavitpublica.com.mx.
Fundación Hogares comenzó a operar a principios de 2011; su primer objetivo fue ayudar a personas de escasos recursos que habitan en dichos lugares, a los cuales se les instruyó para hacer grupos vecinales, encargados de detectar las deficiencias y defectos que hay en su localidad.
Cuando tuvieron en sus manos un listado de carencias, la fundación puso manos a la obra para captar la mayor cantidad de donativos económicos posibles, con la finalidad de darle respuesta y solución a esas demandas.
¿Por qué trabajar en este rubro?. Porque Fundación Hogares sabe que un hogar adecuado, armónico y seguro, que va a acorde a las necesidades de la población, dignifica la vida de cualquier persona y finalmente, una casa se convierte en patrimonio, cuyo valor podrá aumentar si se encuentra en buen estado.
¿Cómo lograrlo?. Esta institución, además de dar una inyección económica, instruye a los habitantes de estas unidades habitacionales para que cuiden y potencien el lugar en el que habitan; se les capacita en planeación, programación y auto evaluación; además se promueve estrechar los lazos vecinales para vivir en armonía y construir una atmósfera de paz.
El plan bajo el cual se encausan todos sus esfuerzos es el llamado Programa de Desarrollo Social HOGARES. Consta de cinco fases: sondeo; diagnóstico y organización de grupos de trabajo; desarrollo del plan; implementación, evaluación y seguimiento del mismo; y la formación de juntas vecinales.
¿Cómo ayudar?. Puedes hacerlo mediante donativos económicos, que pueden ser por medio de depósito bancario, cargo a cuenta de crédito o bien, convertirse en padrino, modalidad con el que aportarás la cantidad de dinero que tú establezcas mensualmente.
Cualquier persona o empresa puede unirse a esta causa y si no tienes como tal el dinero, puedes hacer contribuciones en especie e incluso, podrías convertirte en un voluntario que trabaja a favor de estas personas que tanto lo necesitan.
Si te interesa saber un poco más de la labor de esta institución, puedes seguirles vía Facebook y Twitter.
¿Crees que el sitio en el que vives se encuentra en óptimas condiciones?
¿Participas en juntas vecinales para mantener y mejorar la zona en la que resides?