Me parece que todos somos propensos a las cosquillas, y por lo tanto, todos sabemos que hay un límite entre lo que puede ser placentero y lo que raya en el momento insoportable o el sufrimiento.
¿Cómo utilizar entonces esta sensación correctamente para el amor y la hora de la cópula? Aquí mis consejos para usar algunos artilugios y los dedos para provocar sensaciones distintas durante el sexo. Lo ideal con estos ejercicios es llevarlos a la práctica acostados.
Plumas: Hoy en día en todas las sex shosp hay pequeñas y grandes plumas, cuyo único objetivo es dar placer. Las hay de todos colores, formas, texturas y tamaños. Y se dice, que una pluma de pavo real puede hacer sucumbir de placer a cualquier mujer que antes no haya experimentado un orgasmo.
Lo ideal es pasarla por la superficie del cuerpo del amante y sobre todo hacer énfasis en las zonas más sensibles de ella o de él. Incluyendo, claro está, el clítoris, la vulva o el pene y los testículos. Pasar la mano ligeramente con un pequeño plumero y luego dar algunos besos en la misma parte puede hacer enloquecer al amante.
Yema de los dedos: Ya se sabe que son altamente sensibles, pero si con delicadeza se toca el cuerpo del amante, como si fuera algo sumamente frágil, las sensaciones aumentarán. Cada uno deberá explorar de cualquier manera las zonas erógenas del otro. Sin embargo, hay que decir que tocar y ser tocado con las yemas de los dedos, puede ser una práctica altamente erótica, que les dejará sin aliento. Pueden comenzar por las partes más sensibles y terminar con una penetración suave y lenta que poco a poco vaya aumentando de velocidad. La receta ideal.
Los pies: Ya sea que puedan ser tocados con plumas, telas o los propios dedos, los pies son una zona muy erógena y sensible por ende. Tocarlos de una buena manera (y chuparlos, por qué no) puede redundar en el éxtasis total. Hay fetichistas de pies, quienes saben lo que cuidar y venerar un pie significa. ¿Por qué no convertirnos en fetichistas de pies por una noche y venerar esta extremidad tan potencialmente erógena de nuestra pareja?
El cabello: A veces muchos prefieren un masaje de cuero cabelludo y eso les remite a algo más parecido a un spa que a un asunto sexual, pero lo cierto es que en el cuero cabelludo se alojan terminaciones nerviosas que pueden hacer del sexo una experiencia maravillosa. Lo ideal es usar los dedos, las yemas, pero aplicando un poco más de fuerza, y en movimientos circulares. Cabe decir, que es a las mujeres a quienes nos gusta más este tipo de toqueteos durante el sexo. Ellos pueden sentirse un poco incómodos a veces; pero pueden intentarlo mientras uno está sobre el otro, montando en el sexo. Tocar y hacer ciertas cosquillas en la cabeza puede ser una sensación interesante y distinta.
Las axilas: Amamos las feromonas y en esta parte del cuerpo exudamos muchas durante el acto sexual. ¿Qué tal hacer unas pequeñas cosquillas discretas mientras al mismo tiempo se da un beso apasionado, se hace una felación o se le pide a él o a ella que no se muevan porque el que se mueve pierde? Intenten que ella sea penetrada montándolo a él, que al mismo tiempo deberá tener los brazos cruzados detrás de la cabeza y no deberá moverse mientras ella toca. La mujer se monta en él y le toca las axilas con suavidad, inmediatamente sentirá cómo las sensaciones llegan al pene también, y por tanto a su sexo.
El cuello: Es una zona por demás sensible, tocarla, besarla, acariciarla siempre le caerá bien a nuestros sentidos. Hacerle a ella, por ejemplo, pequeñas cosquillas circulares mientras es penetrada por detrás en posición de cuatro puntos, puede ser altamente estimulante. Intenten para volver a repetir una y otra vez...
¿Te gustan las cosquillas durante el sexo?
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