El matrimonio es hoy un factor de riesgo para contraer la infección por VIH entre las mujeres que habitan áreas rurales en México, señala un estudio publicado en "American Journal of Public Health".
No tengo nada en contra de esta forma de establecer las relaciones de pareja, vale la pena aclarar, simplemente ha llamado mi atención leer este artículo, en el cual un grupo de investigadores encontró que el tener relaciones íntimas maritales, representa un factor de riesgo significativo para la infección por VIH.
¿Por qué? Varias razones: dentro del matrimonio, la abstinencia es casi imposible, la monogamia unilateral inefectiva y el uso del condón es raro o de difícil negociación, todo esto soportado por un compromiso ficticio de fidelidad.
En México rural la reputación es un aspecto crítico de la sexualidad, las personas priorizan el aspecto social y esto proporciona una visión más amplia, que explica porque las personas actúan para ser "socialmente" seguras, pero en cuestión de salud "menos seguras".
Se estima que existen 225 mil personas adultas (de 25 a 44 años) en México, viviendo con el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), según CENSIDA.
Las condiciones de migración hacia USA, también representan un factor de riesgo para la infección por VIH.
Cuando se entrevistó a los hombres casados para que hablaran de sus sentimientos respecto a sus esposas, y sus actividades extra-pareja (de infidelidad); algunos respondieron que el amor que tenían por sus esposas, les impedía encarar una relación; para otros, significaba mayor discreción en sus actividades extra-maritales, que no infringieran la intimidad ya construida con sus esposas. Irónicamente esta atención amorosa a favor de las apariencias sociales y familiares, actualmente incrementa el riesgo de las mujeres para contraer la infección del VIH (Hirsch, Meneses, Thompson y Negroni, 2007).
¿Cómo la organización social facilita las relaciones extra-pareja?
La estructura social que permite la oportunidad para las relaciones extramatrimoniales, sucede por la división de género, en la cual las mujeres dedicadas a la labor doméstica, que dedican más tiempo, se miden a favor del prestigio femenino, pero facilita más las infidelidades masculinas, concluye el estudio.
La investigación realizada en un Estado de la República Mexicana, observó cómo las parejas se coluden para mantener las apariencias acerca del comportamiento masculino; las mujeres les piden a los hombres que no sean infieles, que no deben serlo; ellos niegan rotundamente sus relaciones extra-pareja, para seguir siendo considerados "buenos esposos".
Sobre el riesgo a la salud
En México rural, donde las personas ejercen relaciones "seguras", no en el término del uso del condón, sino por la discreción hacia sus parejas; para ellos y ellas el riesgo es más visible por influenciar su reputación que por una infección viral.
Las implicaciones de Salud
La dimensión de la reputación social tiene implicaciones para la prevención de VIH. Si consideramos que el amor no es un velo protector contra infecciones, pero que si puede influir en mejorar las condiciones de salud biológica, psicológica y social; hacer acuerdos de pareja, para ratificar la negociación de uso del condón como sinónimo de salud, abrir una vía de comunicación que nos permita dialogar temas que consideramos tabú, con el ánimo de mejorar nuestras condiciones personales y sociales.
¿Qué opinas, crees que este estudio se acerca a la realidad del país?
¿Cada cuándo te haces un chequeo médico?