El Big Ben es sin duda uno de los emblemas más importantes de Inglaterra. Ubicado en Londres, su nombre hace referencia a la campana que el enorme reloj lleva en su interior, y es desde hace muchos años un punto de visita que cualquier turista que esté en dicha ciudad desea conocer.
Sin embargo a partir de ahora, dicho monumento será conocido con otro nombre: "Isabel Tower" (Torre Isabel), esto después de que la Cámara de los Comunes lo haya autorizado tras la iniciativa del diputado conservador Tobias Ellwood, quien deseaba dar reconocimiento a la reina Isabel por "su largo y constante servicio al país", así lo menciona EL UNIVERSAL.
Esto ha generado gran controversia en todo el mundo, pues para muchos el Big Ben no debería cambiar de nombre, por lo que tanto en redes sociales como en distintos medios internacionales, la gente ha expresado su descontento.
Pero este no es el único caso en que el Big Ben está envuelto en el escándalo, pues llegó a ser objeto del engaño gracias a un hombre, que vendió el monumento en mil libras, siendo propiedad del estado.
Con información de portalplanetasedna.com.ar, anfrix.com, solitariogeorge.com, almendron.com y adeguello.net, les presentamos esta historia y la de otros estafadores de monumentos históricos.
Arthur Furguson y los monumentos de Londres. Dos años antes de que Lusting lograra que su nombre quedara guardado para la historia, un hombre escocés de nombre Arthur Furgurson, vendió tres monumentos londinenses. Así es, el escosés se hizo pasar por guía de turista para engañar a varios estadounidenses.
Su primer "atraco" fue en el verano de 1923, cuando vio que un hombre veía con mucha admiración la estatua del almirante Nelson de Trafalgar Square, a quien convenció de que la terrible situación financiera que vivía el país lo obligaba a vender sus monumentos. Así que el turista no lo pensó dos veces y pagó seis libras esterlinas por lo que sólo resultó ser una estafa menor.
Ese mismo año, engañó a dos turistas más que pagaron 2 mil libras por el Palacio de Buckingham y mil por el famoso Big Ben.
Después de su "triunfo" huyó a Francia, donde al igual que Lusting, vendió la Torre Eiffel. Luego se mudó a los Estados Unidos donde logró "rentar" a un granjero de Texas la Casa Blanca, por 99 años a 100 mil dólares por año. Claro, el primero año se tenía que pagar por adelantado... Furguson lo hizo de nuevo.
Más adelante, trató de convencer a un hombre australiano para venderle un terreno emblemático, situado a lado de la Estatua de la Libertad. El turista australiano sospechó del "llamativo" trato y lo acusó ante las autoridades.
Con una foto de prueba, Furguson estuvo cinco años tras las rejas, para después mudarse a Los Ángeles donde dicen siguió con su "trabajo", hasta 1938, cuando murió.
Victor Lusting y la Torre Eiffel. Este señor logró que su nombre quedara inmortalizado. Y es que Lusting, un hombre austriaco, tuvo el valor de planear y llevar a cabo una de las estafas más grandes de la historia.
Tal como sí fuera una película de acción, Lusting (en la foto) junto con Daniel Collins, un ladrón estadounidense, crearon un plan para hacerse millonarios. Todo a través de la venta del monumento más representativo de Paris, Francia: la Torre Eiffel.
Lusting, en 1925, se haría pasar como un empleado del ministerio de trabajo francés y llamaría a seis empresarios de la industria metalúrgica a reunirse en el Hotel de Crillon, un lujoso albergue al que llevaría a los invitados con todo lujo y sigilo. Los ladrones rentaron limosinas para los empresarios y cuando se reunieron les dijeron que estaban siendo parte de un gran secreto: la venta de la Torre Eiffel.
Explicaron que la transacción se debía a los altos costos que tomaba mantener dicho monumento, pero que lo querían mantener de manera confidencial porque el gobierno no se quería arriesgar a que manifestantes se opusieran a la venta.
Los empresarios "cayeron redonditos" y entraron a la subasta que definiría quién sería el nuevo dueño. El ganador fue un hombre llamado André Poisson, quien ofreció un millón de francos. Con ese dinero, Victor Lusting y Daniel Collins, tomaron un tren a Europa central y desaparecieron.
Aunque esto no fue suficiente, debido a que Poisson, apenado, no demandó a los ladrones, Lusting tuvo la idea de regresar a Paris y realizar la misma estafa. Nuca declaró cuánto dinero había logrado obtener en total.
Tony Lee y el proyecto "Nothing Hill". Un camionero de nombre Tony Lee, que en ese momento se encontraba sin trabajo, se acercó al empresario Terry Collins, dedicado al área inmobiliaria, para ofrecerle la venta del famoso Hotel Ritz, que era propiedad de los hermanos Barclay.
El camionero aseguraba que era representante de los Barclay, quienes querían mantener la venta en secreto. Pedía 250 millones de libras esterlinas, por el edificio valuado en 600 millones.
La ganga resultó atractiva y Terry Collins, con la ayuda del millonario holandés Marcel Boekhoorn, pagaron un millón de libras esterlinas para "asegurar" la venta.
Sin embargo, cuando Lee le dijo que el valor del edificio había aumentado, Collins se arrepintió y pidió el reembolso de su dinero. Pero éste, obviamente, nunca llegó. Todo había sido una estafa.
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