La comunicación es básica en cualquier relación de pareja, siempre y cuando se desee que funcione, claro. De hecho, la falta de comunicación suele ser causal de rupturas y divorcios. De lo que no suele hablarse es que la falta de comunicación también es causal de matrimonio.
Todos conocemos o hemos vivido en carne propia alguna anécdota como la siguiente, a veces influenciados por la ola de amor neurótico de San Valentín, o por el ataque de la primavera, que ahora mismo afila sus armas en espera de florecer:
Tras un suspiro sudoroso, una pareja empieza la charla de almohada, escuchando las olas de una playa medio virgen con una sonrisa melosa y contemplando a ese maravilloso desconocid@ con quien se esfumaron las últimas horas. Inicia la charla de almohada y, de repente, alguno pregunta, como no queriendo la cosa: "Por cierto, tú te cuidas, ¿verdad?"
A lo que sigue una charla nerviosa que puede curar la fiebre primaveral, aunque también puede terminar con la optimista expresión: "No te preocupes, de seguro en ese pueblito de 50 habitantes que hay a unos kilómetros de aquí venden la pastilla del día siguiente. Así que... ¿Seguimos aprovechando el tiempo?"
Diez años más tarde, el niño pregunta: "¿Por qué te casaste con mi mamá?" Y el padre responde: "¡Por tu culpa!".
Si toco este tema es porque me parece una advertencia elemental. Ya pasó San Valentín, pero se acerca el fin del invierno. La primavera trae algo más que alergia al polen. Da cualidades de burro a las personas, entre ellas, su capacidad mental.
Es una trampa de la naturaleza para propagar la especie humana, aunque dada la amenaza del cambio climático y la sobrepoblación, parece que la Madre Tierra ha optado por eliminar esa estación para ver si así hay menos bichitos contaminando.
Mientras tanto, esos bichitos primero reciben un bombardeo mediático respecto a lo maravilloso de tener pareja, y más respecto a lo cariñosa que se portará esa pareja luego de recibir un gran regalo. Y si resulta que no hay pareja, puede que el sentirse fuera de lugar los inste a buscar una. Aunque hay algunos cínicos y testarudos que se resisten.
Así pues, poco tiempo después viene la siguiente movida, las parejas ya formadas reciben una sobredosis hormonal, mientras que los cínicos y testarudos se enfrentan a la calentura que crece en proporción inversa a la reducción de la vestimenta, dado el calorcito.
No habría problema, gracias a San Estrógeno y Santa Progestina, aliados y enemigos de Valentín, conocidos popularmente como anticonceptivos, salvo que el aumento de hormonas da al traste con la capacidad de comunicación de las neuronas con más efectividad que un litro de vodka... con lo que volvemos a los problemas de comunicación.
La comunicación es esencial para cualquier relación de pareja, incluso para evitarla.
¿Eres de los que haría cualquier cosa por no estar solter@ en primavera?
¿Qué opinas sobre el amor fugaz de estas fechas?